El 19 de mayo, los niños de Cuarto Grado recibieron la primera comunión, la cual según el Catecismo de nuestra Iglesia Católica, corresponde a uno de los Sacramentos de iniciación a la vida cristiana, junto con el Bautismo y la Confirmación. En este Sacramento, nuestros estudiantes recibieron el pan y el vino, transformados en la sangre y cuerpo de nuestro Señor Jesucristo. Este magno evento estuvo presidido por Monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, capellán de nuestro LB, y contó con la asistencia de nuestra Principal, Josefina Bravo de Ramos, así como la de los padres y familiares de los niños que recibían por primera vez la Sagrada Eucaristía. Fue una ceremonia que hizo honor a la palabra comunión, pues el término hace referencia a la participación en la vida común de la iglesia, la cual es un cuerpo místico, y cuya cabeza es  nuestro Señor Jesucristo.

Para este solemne Sacramento, nuestros niños debieron prepararse previamente a través de una formación catequética, en la que Silvia Campos, profesora de Taller de Fe, les enseñó lo que significa  la Santa Eucaristía. Fue un momento en el que los niños sintieron una profunda alegría al recibir  por primera vez al señor Jesús en cuerpo, sangre, alma y divinidad.

La Eucaristía es la fuente y culmen de la vida cristiana porque todos los demás sacramentos, ministerios y obras de apostolado están unidas a ella,  ya que contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, como nuestra Pascua (CIC 1324) Además, por medio de esta celebración eucarística nos unimos a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna, es el culmen y resumen de nuestra fe, como lo señala el Catecismo de la Iglesia Católica. Así, al recibir la Primera Comunión, nuestros niños concluyeron el proceso de iniciación a la vida cristiana, la cual deberá continuar posteriormente con el sacramento de la Confirmación.